A pie…

Sentado en un bus de carga, controlando mis ganas de seguir su viaje, sin pensar en el regreso, el aroma de los sacos de maíz que estorban el paso, las canastas con los limones, naranjas y guayabas que nunca pueden faltar en la canasta familiar, son las tres de la tarde. Llegando a San Pablo el bus realiza sus primeras paradas del día a día. De pronto revienta la voz de la señora Goya, quien es una experta en los mercaditos de algunos barrios de la ciudad de Cartagena y el gran mercado de Bazurto.

Al percibir su presencia, me apresto a escuchar las indicaciones que da al chofer del vehículo y su ayudante, quien se encarga del embarque y desembarque de los productos que se transportan día a día. Tan pronto nos acercamos al Sena, un pueblo ubicado a la orilla de la troncal del caribe colombiano, el bus se detiene y comienza el aroma del suero que chorrea de las canastas que se mueven con cada detenida. Suero fresco y de origen campesino, me dice Goya. La miro sigilosamente y al pasar del tiempo, me doy cuenta de que la economía campesina traía para mi sus mejores frutos y sus mejores presentadores.

El aroma me hace sentir como se siente el aroma del verano de mi pueblo natal, con el florecer del orejero que nunca falta en cualquier camino. Se nota de una manera extraordinaria la cantidad de productos campesinos que se expende en esta importante vía que atraviesa territorios bañados de grandes corrientes étnicas por los lados de la costa. La cultura afro muestra sus dones. Subiendo la montaña se refleja el gran número de indígenas provenientes de la etnia zenú…

El calor tortura mi cuerpo, 3:30 de la tarde… salgo hacia el embalse a saludar a una tía que tengo ratos que no la visito y al llegar noto fuertes alegrías. Al levantar la mirada observo que vienen tres mulas con sacos y a la izquierda llega un jeep, fuleteado de bultos de aguacate, el corazón se me acelera de la alegría al notar que a mi alrededor se nutre la economía campesina. Gotas de sudor que ruedan por las laderas de la montaña salpicando los angostos caminos de alegría y esperanza.

Se nota en la vestimenta, en las palabras. El campesino que cosecha aguacate en la montaña. Se extiende la tonga de bultos que se embarcarán en los camiones con rumbo a Cartagena y Barranquilla. El asombro me perturba, el ambiente me contagia de su buena vibra y me imagino que solo es el comienzo de la temporada, y es cierto, puesto que el invierno acaba de arrancar.

Se escucha entrecortado cómo se cuenta el aguacate para ser vendido a los que se lo llevan para la ciudad. Al pasar un tiempo mi tío me invita al cultivo de papaya que tiene en el sector de El Guamo. Mii mente no soporta ver tanta producción y mi estomago comienza a rugir… y de una a comer papaya. Al pasar de tres horas, cuando por fin estaba lleno, decidí recoger lo que me llevaría a la casa.

Era tanta la cantidad de productos campesinos que se encontraban en las calles, en vías principales, que incluso los buses no alcanzaban a evacuar los productos, me acordé de las épocas viejas cuando Montes de María era una despensa agrícola, que los productos eran muchísimos y la gente caminaba tranquila y sin temor a nada, y el embalse era un ambiente de mercado de compra y cambio, un lugar de encuentro entre las personas de la montaña con los de zona baja. Se intercambiaba el ñame por el pescado y las cubetas por el aguacate maduro, un lugar de ambiente de trueque…..

Sentado a la orilla del embalse disfrutando del cuarto festival del aguacate en San Jose de Playón, se siente en el ambiente una fuerte protesta de la región montañera, al no notar un desprendimiento de la cultura aguacatera. Simplemente por el capricho del dinero no han mostrado en realidad lo que es la siembra, cosecha y manutención del cultivo.

Deposito grandes esperanzas en los mecanismos de investigación que utilizaremos en el proyecto “Nombrar Los Derechos” pues tengo la certeza de que podremos generar ciertos conocimientos que permitan defender al territorio de los males jurídicos que aquejan a pequeños campesinos que durante décadas han sufrido ese flagelo.

 

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Esta es una crónica de Duván Andrés Caro Tapias, uno de los integrantes del equipo #NombrarLosDerechos, una propuesta para fortalecer el acceso a los derechos a la tierra y la propiedad en los Montes de María, Colombia. Un proyecto del Grupo de Investigación en Derecho y Ciencia Política de la Universidad del Norte, la Corporación Desarrollo Solidario y Vokaribe Radio apoyado por Open Society Foundations.

About The Author: Belén Pardo Herrero

Antropóloga de la radio, en clave de derechos. Twitter: @re_blen

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