2.400 millones de razones…

Fotografía: Will Morrow – Part of the Stimulus Package?

Por: Dubfrik Lowtech

Un portafolio es “una cartera para llevar libros, papeles, etc.” y un estímulo es una “cosa que estimula a obrar o funcionar”1. Un portafolio puede ser de cuero, papel, tela o plástico. Un estímulo puede ser interno o externo, sensorial o motivacional.

Con estos dos elementos, portafolio y estímulo y sus variables, se podrían diseñar distintas propuestas. Ejemplo, un portafolio de papel con estímulos motivacionales o en su defecto uno de plástico con estímulos sensoriales. En cualquier caso, no deja de ser la oportunidad para obtener un producto que se ajuste a las necesidades u oportunidades identificadas en un grupo de personas.

Ahora, centrándome un poco más y sin dejar de hablar en sentido figurado, un Portafolio de Estímulos – en este caso particular para el Sector Cultural – se entiende como un abanico de posibilidades que busca potenciar los procesos creativos en un determinado lugar y que este esfuerzo se traduzca en una mayor oportunidad de creación y consumo de los bienes y/o servicios producidos por este impulso. Entonces, su incidencia es en doble vía, es para creadores y para el público y regularmente es fomentado por el Estado.

Invito entonces a hacer un ejercicio matemático para dejar de hablar en abstracto (aunque esa es casi siempre la forma de hablar desde el Sector Cultura).

Imagine que abren un Portafolio de Estímulos para la Cultural local (PEC) en el que se entregarán $1.200 millones de pesos a seis modalidades (Música, Teatro, Danza, Audiovisuales, Literatura y Artes Plásticas) divididos en partes iguales ($200 millones por modalidad). Como es un estímulo, se sobreentiende que no es una financiación total sino parcial; es decir, debe existir una cofinanciación o contrapartida por parte de quien aplica.

Siga imaginando. Todos los aspirantes logran aportar una contrapartida equivalente al 100% del estímulo que recibirán. Eso sumaría $2.400 millones de pesos. Se les aprueba el proyecto. Se les concede el estímulo.

Ahora, imagine que el 50% de los $2.400 millones de pesos anteriormente obtenidos se invierten en producción o ejecución de los proyectos y el otro 50% se destina a cubrir el costo de tener público porque regularmente las muestras, conciertos, exposiciones y demás actividades propuestas para obtener el estímulo son de carácter gratuito o de entrada libre o de donación voluntaria.

Entonces son $1.200 millones de pesos que los ganadores del estímulo pondrán a disposición para ser consumidos culturalmente por el resto de ciudadanos (Acá puede servir la figura de un bono redimible).

Por otro lado, sepa que somos aproximadamente 1.200.000 habitantes en el Distrito de Barranquilla sin contar el área metropolitana. Entonces, a cada habitante le correspondería uno de esos bonos sin distinción de raza, sexo, género, religión, edad, estrato, etc.

Si hacemos la operación de dividir los $1.200 millones de pesos en bonos redimibles entre 1.200.000 habitantes, nos arroja que a cada persona le correspondería un bono equivalente a $1.000 pesos para consumo cultural. Incluso, si subdividimos el bono entre las seis modalidades que mencioné líneas anteriores, mas o menos tendríamos $166,66 pesos para consumir por modalidad.

Imagínese a usted mismo reclamando sus $166,66 pesos de danza o literatura. O en la otra orilla, imagínese regalando uno de estos bonos. Sí, este es un caso hipotético. Quizás desalentador pero hipotético, no comprobado.

Ahora, le plantearé un escenario más cercano a la realidad.

Imagine que la contrapartida que aportan los agentes o quienes aplicarán al PEC es de un porcentaje menor (entre un 10% y un 20%) que regularmente es lo que tienen los proyectos culturales como base cuando buscan financiación. A su vez no divida por 1.200.000 habitantes porque es una cifra muy alta, divida quizás por el 10% de esa cifra (120.000 habitantes) y no disemine toda esa experiencia en la ciudad sino concéntrela en el corredor cultural de la localidad Norte – Centro Histórico. Ahora, ¿qué le parece el resultado? ¿Es más reconfortante?

El pasado 15 de Junio, el Secretario de Cultura de Barranquilla Juan J. Jaramillo* mencionó durante la firma del decreto 0432 del 14 de junio de 2017 que da vía al PEC, que este había tenido un incremento de 571% comparado con el monto del portafolio anterior.

Literalmente dijo “Y esto, lo que pasa en Barranquilla, estamos por encima de ciudades capitales como Bogotá, Medellín y Cali que anteriormente mandaban la parada en cultura pero Alcalde [Alejandro Char*], ¡Eso no va más! Y lo vimos en el último Barranquilla cómo vamos, cómo Barranquilla quedó siendo la número uno en el país en materia de cultura.” Luego añadió: “Son 2.400 millones de razones las que hoy tiene la Industria cultural para sacar pecho […] Muchísimas gracias.”

Es cierto que el fondo para el PEC de Barranquilla 2017 se superó a sí mismo y al de Cali ($1.517 millones*). Es comparable con el de Bogotá ($11.000 millones*) si se ajusta la escala y no supera al de Medellín ($6.600 millones*). Pero en estas ciudades la inversión para el fomento de la vida cultural nos supera con creces. El presupuesto para Bogotá es de $662.000 millones* (2017), Medellín $103.000 millones* (2016), Cali $52.000 millones* (2017) y para Barranquilla es de $19.000 millones* (2017). Hagan sus propios cálculos.

Sí, hay 2.400 millones de razones para sacar pecho por las oportunidades que se dan a los creadores locales de fortalecer sus proyectos y contribuir con la oferta local para que el resto de ciudadanos tengan la posibilidad de un mayor goce efectivo del derecho a la cultura. Sin embargo, también 2.400 millones de razones para no dejarse obnubilar por cifras aparentemente astronómicas y aspirar a una mejor vida cultural.

* Hacer click sobre la palabra para ampliar la información y conocer la fuente. 

Si quieres saber sobre el PortaFolio de Estímulos del Distrito de Barranquilla => Click aquí.

Escucha el discurso del Secretario de Cultura Juan J. Jaramillo

Escucha el discurso del Alcalde Alejandro Char


1 Estas son definiciones del Diccionario de la Real Academia de la lengua.

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