Campaña electoral en Colombia.
A pocos días del inicio del Mundial, la camiseta de la selección colombiana se ha convertido en un tema político. ¿Podría incluso influir en el resultado de las elecciones presidenciales?
Por Hendrik Heiermann*
“¡Colombia, aquí está tu tigre que ruge y muerde!”, grita Abelardo de la Espriella con determinación. “El Tigre”, como se hace llamar el candidato presidencial colombiano, está sobre una tarima a orillas del río Magdalena, en Barranquilla. A su alrededor celebran sus seguidores, muchos vestidos con la camiseta amarilla de la selección colombiana. También su esposa y sus cuatro hijos van vestidos de amarillo. El abogado de 47 años acaba de ganar la primera vuelta de las elecciones presidenciales con el 43,7 % de los votos. Dentro de once días comenzará el Mundial de fútbol; el 17 de junio Colombia debutará frente a Uzbekistán y el 21 de junio se celebrará la segunda vuelta presidencial.
La cercanía del Mundial hace que todavía más personas de las habituales caminen por Bogotá, Medellín o Barranquilla con la camiseta de la selección. Pero muchas ya no la llevan únicamente por pasión futbolera. La camiseta de la Selección se ha convertido en un símbolo de campaña y en el centro de una batalla cultural y política.
Una disputa por la presidencia
De la Espriella, un recién llegado a la política, admirador de Donald Trump y defensor de una política de seguridad de mano dura, había llamado a sus seguidores a acudir a las urnas con la camiseta de la selección. Su campaña difundió el mensaje en redes sociales y miles de simpatizantes respondieron vistiendo de amarillo. Algunos incluso llevaron una versión especial de la camiseta con un tigre estampado, símbolo de la campaña y referencia a su apodo, “El Tigre”.
Para su rival Iván Cepeda, aquello fue demasiado lejos. El candidato de izquierda, que obtuvo el 40,9 % en la primera vuelta, acusa a De la Espriella de apropiarse políticamente de la selección nacional. La Selección, argumenta, pertenece a todos los colombianos.
“¿Desde cuándo la Selección Colombia forma parte de una campaña electoral, señor De la Espriella?”, preguntó Cepeda durante una rueda de prensa tras la primera vuelta. Poco después solicitó una respuesta formal a la Federación Colombiana de Fútbol (FCF).
La camiseta como símbolo de unidad
La Federación reaccionó de manera poco habitual para una organización deportiva. Jurídicamente, explicó la FCF, no puede impedir que alguien use la camiseta. Quien compra una camiseta puede vestirla libremente. Sin embargo, pidió mantener a la selección, a los jugadores y a sus símbolos al margen de las disputas políticas. La camiseta, recordó, es un “símbolo de unidad” y no debería convertirse en un instrumento de polarización.
Ahí radica precisamente la sensibilidad del debate. Pocas cosas unen tanto a Colombia como la Selección. Mientras el país suele estar dividido por ideologías, regiones y clases sociales, el equipo nacional logra reunir a millones de personas bajo los mismos colores.
Las imágenes de la jornada electoral reflejan esa contradicción. Muchos simpatizantes de De la Espriella siguieron el llamado de su campaña y acudieron a votar con la camiseta amarilla. Pero también lo hicieron votantes de Cepeda. Algunos explicaron al medio La Silla Vacía que querían evitar que la camiseta quedara asociada a una sola corriente política. Otros simplemente la vistieron por la emoción previa al Mundial.
Un fenómeno ya conocido en Sudamérica
La relación entre el fútbol y la política no es nueva en la región. En Brasil, el expresidente Jair Bolsonaro convirtió la camiseta amarilla de la Seleção en el principal símbolo de su movimiento político. Aún hoy muchos brasileños consideran que la prenda tiene una carga ideológica.
El antropólogo deportivo David Quitian ve paralelismos con Colombia. En declaraciones a AFP señaló que De la Espriella intenta “unir la pasión deportiva con la pasión política”.
Sin embargo, no son solo los sectores conservadores quienes han utilizado el fútbol con fines políticos. Figuras de izquierda también han aparecido en actos públicos con la camiseta nacional. Incluso el presidente Gustavo Petro la ha utilizado en varias ocasiones. La diferencia es que De la Espriella parece llevar esa estrategia al extremo justo antes del inicio de la Copa del Mundo.
Los jugadores guardan silencio
Quienes visten la camiseta profesionalmente, los futbolistas de la selección colombiana, han evitado pronunciarse sobre la controversia. Tras la victoria 3-1 frente a Costa Rica en un amistoso disputado el lunes, ninguno de los jugadores abordó el tema.
El 21 de junio se decidirá quién será el próximo presidente de Colombia. Tres días después, la selección disputará su segundo partido del Mundial frente a la República Democrática del Congo.
Hasta entonces solo hay una certeza: la Selección Colombia saltará al campo vestida de amarillo.
** La versión en alemán de este artículo fue publicada originalmente en la revista 11 Freunde.
*Hendrik Heiermann se formó en Filología hispanohablante y estudios latinoamericanos y cursa una maestría de comunicación digital. Actualmente es pasante en la revista alemana 11 Freunde, donde cubre temas de fútbol en América Latina. Entre 2023 y 2024 fue pasante en Vokaribe Radio gracias al programa Kulturweit de la UNESCO.





